Suele ser poco idóneo para principiantes o aquellos que deseen ver resultados más prontos. No hay que ser un erudito para comprender como funciona este formato, debido a que solo con interpretar sus siglas es comprensible. CPC significa Costo Por Click. Esto quiere decir que los ingresos se obtienen por cada vez que el usuario hace click en banners, links o anuncios de patrocinantes para ser redirigidos a sus sitios web. En estos sitios son objetos de ofrecimientos comerciales por parte de diversas empresas, quienes buscan atraer su atención a toda costa con creativas landing page de ofertas y promociones como también manuales y cuanta cosa se les pueda ocurrir. El precio de estas acciones se rige según la ubicación geográfica de procedencia. 

Con el dropshipping, trabajas con distribuidores mayoristas, que prestan este servicio. Tú te encargas de todo el marketing para tu negocio, configuras tu Web con un carrito de compras (o puedes crearte un almacén virtual en Amazon o Etsy, pero te cobran), publicas en tu blog, manejas tus redes sociales y el email marketing, te comunicas con tus posibles clientes y tus clientes. Les dices todo acerca de tus productos y cómo van a ayudarles.

Desde ese momento ha pasado un año en el que ha estado trabajando como escritora a tiempo completo. Un año en el que dice haberse recuperado, cumpliendo con su lado creativo y contribuyendo económicamente en casa. Además, tiene la excusa para poder decir que no está disponible en cada momento del día y puede escabullirse para almorzar con una amiga, y sus hijos la saludan "como si fuera alguien y no uno de los muebles que siempre están en casa".

Sin embargo, llegado el momento de mandar productos, el dropshipper se encarga. El mantiene el inventario en su establecimiento. Tú le mandas las órdenes que te llegan y pagas precios de mayorista por cada orden. Preparas un archivo con los cálculos y se lo envías al dropshipper vía email. El realiza las órdenes y envía la mercadería a tus clientes.
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